jueves, 7 de mayo de 2020

El Aburrimiento Como Parte del Juego Infantil

¿Que pasa con el aburrimiento?
El aburrimiento también forma parte de los días cuando el margen de acción se limita. Según Raúl Bermejo es cierto que aunque es importante el papel del aburrimiento, no tenemos que provocar esos momentos sino que los niños tienen que pasar por ellos cuando lleguen. “Muchas veces nos obsesionamos con tenerles ocupados todo el tiempo, incluso nos agobiamos por hacer las cosas lo mejor posible y ese sentimiento de culpabilidad por no llegar a todo en ocasiones nos juega malas pasadas e influye en nuestro carácter. Hay que intentar tomárselo con más tranquilidad”, sostiene. Así, cuando un niño se aburre, según cuenta Bermejo, su cerebro se pone en marcha y trabaja la flexibilidad cognitiva para buscar solución. “De un palo harán una varita mágica, una caja de cartón se convertirá en una nave espacial donde realicen un viaje cósmico maravilloso o simplemente reflexionarán sobre aquellas cosas que les preocupan, y lo que es más importante, que ellos pienses que quieren hacer lo que nos guiará a la toma de decisiones por parte de ellos”.
¿Qué es recomendable que las familias hagamos cuando llega el “me aburro”? 
“Los niños deben aprender a gestionarlo y pasar por esos momentos de aburrimiento que muchas veces pasamos todos. Si les damos todo hecho continuamente tendrán más dificultades a lo largo de su vida para solucionar los distintos problemas y luchar contra las adversidades”, responde Raúl Bermejo. Insiste también en que el problema es que muchas veces “tienen una sobreestimulación” y una programación desde que se levantan hasta que se acuestan, por lo tanto, “no se suele luchar con esos momentos de soledad ni saben con que entretenerse, así que este es un buen momento para que desarrollen su ingenio y su creatividad”.
Charo González también cree que es fundamental que los adultos no se sientan culpables por no atender a los niños y las niñas todo el tiempo. “En ese momento, cuando les dejamos un rato solos, les estamos diciendo muchas cosas muy importantes: que confiamos en ellos, que nos apoyamos en ellos en momentos difíciles, que son importantes para nuestra familia y la sociedad salga adelante, y que lo que hagan es importante para todos, para todas. Es muy distinto decirles que no interrumpan sabiendo que así “construyen” familia, sociedad, que, cansados y en mal tono, decirles que dejen ya de molestar que hay otras cosas más importantes”. Reconoce también que el juego, incluso en esas ocasiones en las que “metemos la pata”, puede ser nuestro aliado y ayudarnos a mejorar la relación con nuestros hijos e hijas: “El juego es el gran aliado para no dejarnos llevar por la escalada de tensión que la situación, con miles de demandas y temores, nos puede generar”.


Fuente: El País 

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