jueves, 23 de junio de 2016

Lista alternativa de "Deberes" de Verano


1. Por la mañana, de vez en cuando, camina solo por la orilla del mar. Mira cómo el sol se refleja en el agua, pensando en las cosas que más te gustan en la vida y siéntete feliz.
2. Intenta usar todas las palabras nuevas que has aprendido este año: podrás decir más cosas, podrás pensar más cosas y, cuanto más pienses, más libre te sentirás.
3. Lee lo máximo posible. No porque tengas que hacerlo. Lee porque el verano te inspira aventuras y sueños. Leyendo, te sentirás como los pájaros volando. Lee porque es la mejor forma de rebelión.
4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te hagan sentir negativo y vacío. Busca situaciones estimulantes y amigos que te aprecian y te entienden por ser quien eres.
5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes. El verano, como todas las grandes cosas, pone el alma en armonía. Intenta tener un diario donde puedas escribir sobre tus sentimientos.
6. Baila; sin sentirte avergonzado. En la calle cerca de tu casa o en tu habitación. El verano es un baile. Sería una vergüenza no formar parte de él.
7. Al menos una vez, tienes que ver el amanecer. Estad ahí en silencio y respirad. Cierra los ojos, agradecido.
8. Practica muchos deportes.
9. Si ves a una persona cercana a tí en la vida, transmítele gratitud. No pasa nada si él o ella lo entienden. Si no es recíproco, entonces no estaba previsto que él/ella formase parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2016 es un buen momento para caminar juntos.
10. Recuerda lo que has aprendido en la escuela y consulta tus apuntes.
11. Se feliz como el sol, indomable como el mar.
12. No digas palabrotas. Se gentil.
13. Disfruta de películas con diálogos emotivos, sobretodo en inglés. Esto te ayudará a mejorar tus habilidades lingüísticas y tus oportunidades de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos. Vive la experiencia todo el verano.
14. Durante el día o la noche, sueña sobre como puede ser tu vida. Durante el verano, reúne la fuerza para no rendirte y haz todo lo que puedas para perseguir ese sueño.
15. Sé bueno.

Neuronas Espejo y Empatía (Parte IV)


La repercusión en nuestro día a día

El nombre que se le pusieron a este tipo de neuronas dice bastante de los que son. La semántica de sus dos palabras apuntan a que se activan, por ejemplo, cuando vemos a alguien haciendo algo. Cuando lo hacen, permiten que nuestro cerebro refleje el mismo patrón de activación que el de la persona que realiza la acción.
Es decir, para nuestro cerebro es como si estuviéramos haciendo lo que el otro hace, de manera que funcionan como un espejo.

Tenemos una capacidad innata sorprendente para identificar pequeños gestos que además son muy difíciles de fingir, así que es una buena herramienta para saber cómo se encuentra la persona que tenemos al lado y cómo tratarle. Es una habilidad muy adaptativa y que nos ayuda a relacionarnos y a evitar problemas.
Todo ello refuerza la educación en la empatía, en la capacidad para poder ponernos en el lugar del otro, reconociendo por tanto sus emociones como las nuestras.

Neuronas Espejo y Empatía (Parte III)


Conocer las intenciones de los demás...

Desde que somos pequeños imitamos. Primero los gestos de nuestra madre, más adelante jugamos a ser médicos, cocineros, policías, etc. En la adolescencia tenemos ídolos y personas a las que emulamos y de mayores algunos emulan ser personas de éxito y también siguen jugando a médicos.

Durante toda nuestra vida imitamos y nos ponemos en el lugar del otro, incluso fingimos ser alguien que no somos. Esta es la razón por la que existe el cine y el teatro, surge de nuestra necesidad de imitar y de vivir otra realidad.

A diferencia de los monos, que también tiene neuronas espejo que se activan cuando ven a otro realizar una acción, nosotros somos capaces de interpretar si alguien esta simulando, de conocer la intencionalidad o de hacer hipótesis sobre ella. Quizá esta es una de las características que nos diferencian, tenemos la habilidad de poner nombre a las acciones y además hacer hipótesis, muchas veces acertadas y otras malintencionadas, sobre la intención del otro.

Las neuronas espejo se pueden activar tanto oyendo, viendo, haciendo o pensando una acción, pero no va a tener el mismo impacto cada una de estas, por eso, al ver algo podemos reconocer mejor la situación que oyéndola. De hecho, los seres humanos trabajamos esencialmente con información visual, aunque el resto de sentidos sean igual de importantes.

Neuronas Espejo y Empatía (Parte II)


Las emociones son contagiosas, y es que... somos muy influenciables. Tanto que, el estado de ánimo de los demás nos puede afectar, haciendo que nuestro humor cambie. Cuando alguien con quien trabajamos está triste y su rostro nos transmite esa tristeza, no solo somos capaces de saber que algo le pasa, sino que además nuestro ánimo puede verse afectado; y es que la empatía no solo nos permite conocer lo que el otro piensa, también nos permite ponernos en su lugar, con sus circunstancias.

Además se ha comprobado que forzar la risa puede hacer que te sientas mejor. Haz la prueba: un día que te sientas decaído, ríete. El simple hecho de fingir la emoción de la alegría hará que te sientas mejor. También lo hará el estar con un grupo de amigos que no para de bromear y, aunque tengas un día horrible, seguramente las risas de los demás te contagiarán.

Teniendo en cuenta que las emociones de los demás pueden ser muy contagiosas y afectarnos, el exponernos a acciones que realizan los demás también puede serlo, sobre todo a una edad temprana. Así, la exposición a la violencia en los niños por medio de la televisión puede aumentar el grado de violencia en su conducta, ya que tendemos a imitar lo que vemos, teniendo en cuenta que no somos robots y podemos elegir nuestros actos.

Neuronas Espejo y Empatía (Parte I)


Los seres humanos sabemos reconocer los gestos de otras personas, podemos identificar las emociones solo mirando a la cara de alguien. Podemos no conocer ni siquiera a ese alguien, pero eso no impide que hagamos hipótesis de cómo se siente y en que en muchas ocasiones acertemos.

Así, cuando vemos a alguien en apuros o cayéndose casi podemos sentir el miedo o el dolor como si fuera propio. Además este tipo de transferencia es innata. Dicho esto, preguntémonos, ¿qué mecanismo hace esto posible en nuestro cerebro? Todo apunta a las neuronas espejo y su conexión con diferentes áreas cerebrales.

Así, las neuronas espejo también tendrían que ver con la interpretación que hacemos de las acciones. No solo podrían ayudarnos a interiorizar y repetir una acción que acabamos de ver, sino que gracias a ellas podríamos entenderlas y darles sentido, entender por qué los demás actúan de cierta manera y si necesitan nuestra ayuda.

Cuando estas neuronas especializadas se activan otras zonas del cerebro también lo hacen, como el sistema límbico de esta manera, nos permiten ser capaces de reconocer gestos faciales, acceder a nuestros recuerdos y aprendizajes previos y unir toda esta información para interpretar la situación y darle un significado.